Romper el hielo
🌶️🌶️ Contenido erótico
📖 Sinopsis
Anastasia Allen lleva años trabajando para conseguir su gran objetivo: formar parte del equipo de patinaje artístico de Estados Unidos.
Entrena en la Universidad de California, Maple Hills, en la modalidad de parejas y se toma su futuro deportivo muy en serio. Horarios, entrenamientos, alimentación... prácticamente todo en su vida está organizado alrededor del patinaje.
Nathan Hawkins es el capitán del equipo universitario de hockey. También vive por y para su deporte y siente una enorme responsabilidad hacia sus compañeros.
En principio, sus caminos no tendrían por qué cruzarse demasiado.
Hasta que un problema en las instalaciones obliga a los equipos de hockey y patinaje artístico a compartir pista de hielo.
Y ahí empiezan los roces.
Anastasia no está precisamente encantada con la situación ni con Nate, pero cuanto más tiempo pasan juntos, más difícil resulta mantener las distancias.
Lo que comienza como una rivalidad va transformándose poco a poco en algo completamente diferente y Nate termina convirtiéndose en un apoyo importante para Anastasia, tanto dentro como fuera de la pista.
Y quizá romper el hielo entre ellos resulte bastante más fácil de lo que Anastasia había imaginado.
💙 Mi opinión
Tengo que reconocer una cosa: romance y deporte ya me parecía una combinación bastante prometedora antes de empezar.
Si además ponemos a una patinadora artística y al capitán de un equipo de hockey peleándose por una pista de hielo...
Pues oye, yo ya estaba dentro. 😂
Anastasia me gustó porque es tremendamente disciplinada y tiene clarísimo lo que quiere conseguir. Pero precisamente esa exigencia también permite que veamos la otra cara del deporte de competición: la presión, el control, la obsesión por rendir y lo fácil que puede ser llevar la autoexigencia demasiado lejos.
Y luego está Nate.
Nate me gustó muchísimo.
Sí, es guapo, deportista y capitán del equipo de hockey. Todo eso ayuda, no nos vamos a engañar. 😂
Pero lo que realmente me gustó de él fue su forma de tratar a Anastasia. Es atento, protector sin intentar decidir por ella y, sobre todo, habla.
¡Habla!
Puede parecer una tontería, pero después de tantos protagonistas románticos capaces de montar un drama de trescientas páginas por no decir una frase a tiempo, encontrar a un hombre dispuesto a comunicarse casi merece una estrella por sí solo.
También me gustó que la relación no se quede únicamente en la atracción. Nate empieza a convertirse en alguien en quien Anastasia puede apoyarse y la acompaña en momentos en los que ella necesita empezar a mirar algunas cosas de su vida de otra manera.
Porque aunque Romper el hielo es una novela divertida, romántica y muy fácil de leer, también habla de temas bastante serios.
La presión por el rendimiento deportivo, la salud mental, la autoexigencia, determinadas relaciones poco sanas y la importancia de pedir ayuda y acudir a terapia tienen bastante peso dentro de la historia.
Y agradecí que estuvieran ahí.
Los compañeros del equipo y los amigos también ayudan muchísimo. Hay bromas, fiestas, piques y momentos muy divertidos que hacen que la historia resulte ligera incluso cuando está tratando asuntos más delicados.
Y ahora tenemos que hablar de esas otras escenas.
Porque sí, aquí se rompe el hielo...
y alguna cosa más. 😂
La novela tiene escenas sexuales bastante explícitas, así que conviene saberlo antes de empezar. No es simplemente una historia romántica universitaria inocente: tiene bastante contenido spicy y está claramente dirigida a un público adulto.
¿Me molestó?
Pues va a ser que no. 😂
En el fondo soy muy romántica y este tipo de historias en las que dos personajes empiezan picándose, surge la atracción y poco a poco terminan descubriendo que debajo de toda esa rivalidad hay algo más...
me gustan. Mucho.
También me gustó que ambos tuvieran sus propios objetivos. Anastasia no deja de querer llegar al equipo de Estados Unidos porque aparece Nate, ni él deja de ser el capitán de hockey porque se enamora. La relación tiene que encontrar su sitio entre todo lo demás que forma parte de sus vidas.
Romper el hielo me resultó divertida, entretenida, romántica y bastante más emotiva de lo que esperaba.
Tiene deporte, amistad, momentos serios, mucho humor, personajes secundarios que se hacen querer y una pareja protagonista con muchísima química.
Y cuando terminé pensé algo muy sencillo:
Menos mal que hay segundo libro. 😂
📚 Lo recomiendo si...
Te gustan los romances deportivos, las historias rivals to lovers, los protagonistas que se apoyan y se comunican, los grupos de amigos que aportan humor y las novelas románticas con bastante química y contenido spicy. Eso sí: es una lectura para adultos y contiene escenas sexuales explícitas.
📝 Nota de transparencia
Tengo que reconocer una cosa: romance y deporte ya me parecía una combinación bastante prometedora antes de empezar.
Si además ponemos a una patinadora artística y al capitán de un equipo de hockey peleándose por una pista de hielo...
Pues oye, yo ya estaba dentro. 😂
Anastasia me gustó porque es tremendamente disciplinada y tiene clarísimo lo que quiere conseguir. Pero precisamente esa exigencia también permite que veamos la otra cara del deporte de competición: la presión, el control, la obsesión por rendir y lo fácil que puede ser llevar la autoexigencia demasiado lejos.
Y luego está Nate.
Nate me gustó muchísimo.
Sí, es guapo, deportista y capitán del equipo de hockey. Todo eso ayuda, no nos vamos a engañar. 😂
Pero lo que realmente me gustó de él fue su forma de tratar a Anastasia. Es atento, protector sin intentar decidir por ella y, sobre todo, habla.
¡Habla!
Puede parecer una tontería, pero después de tantos protagonistas románticos capaces de montar un drama de trescientas páginas por no decir una frase a tiempo, encontrar a un hombre dispuesto a comunicarse casi merece una estrella por sí solo.
También me gustó que la relación no se quede únicamente en la atracción. Nate empieza a convertirse en alguien en quien Anastasia puede apoyarse y la acompaña en momentos en los que ella necesita empezar a mirar algunas cosas de su vida de otra manera.
Porque aunque Romper el hielo es una novela divertida, romántica y muy fácil de leer, también habla de temas bastante serios.
La presión por el rendimiento deportivo, la salud mental, la autoexigencia, determinadas relaciones poco sanas y la importancia de pedir ayuda y acudir a terapia tienen bastante peso dentro de la historia.
Y agradecí que estuvieran ahí.
Los compañeros del equipo y los amigos también ayudan muchísimo. Hay bromas, fiestas, piques y momentos muy divertidos que hacen que la historia resulte ligera incluso cuando está tratando asuntos más delicados.
Y ahora tenemos que hablar de esas otras escenas.
Porque sí, aquí se rompe el hielo...
y alguna cosa más. 😂
La novela tiene escenas sexuales bastante explícitas, así que conviene saberlo antes de empezar. No es simplemente una historia romántica universitaria inocente: tiene bastante contenido spicy y está claramente dirigida a un público adulto.
¿Me molestó?
Pues va a ser que no. 😂
En el fondo soy muy romántica y este tipo de historias en las que dos personajes empiezan picándose, surge la atracción y poco a poco terminan descubriendo que debajo de toda esa rivalidad hay algo más...
me gustan. Mucho.
También me gustó que ambos tuvieran sus propios objetivos. Anastasia no deja de querer llegar al equipo de Estados Unidos porque aparece Nate, ni él deja de ser el capitán de hockey porque se enamora. La relación tiene que encontrar su sitio entre todo lo demás que forma parte de sus vidas.
Romper el hielo me resultó divertida, entretenida, romántica y bastante más emotiva de lo que esperaba.
Tiene deporte, amistad, momentos serios, mucho humor, personajes secundarios que se hacen querer y una pareja protagonista con muchísima química.
Y cuando terminé pensé algo muy sencillo:
Menos mal que hay segundo libro. 😂