La última carta
📖 Sinopsis
Ella MacKenzie ha aprendido a salir adelante prácticamente sola.
Es madre de dos gemelos, Colt y Maisie, y dirige un resort familiar en Telluride, Colorado. La vida no se lo ha puesto precisamente fácil y, cuando parece que ya ha soportado suficientes pérdidas, recibe otro golpe devastador: su hermano Ryan, soldado, muere durante una misión.
Antes de morir, Ryan deja una última petición a su mejor amigo y compañero, Beckett Gentry:
Que abandone el ejército.
Que vaya a Telluride.
Y que cuide de Ella y de sus hijos cuando él ya no pueda hacerlo.
Pero Beckett llega cargando con mucho más que una promesa.
Porque antes de la muerte de Ryan, Ella había comenzado a intercambiar cartas con uno de sus compañeros, un hombre al que conocía únicamente como Caos. A través de aquellas cartas, dos desconocidos que nunca se habían visto fueron compartiendo pensamientos, miedos y sentimientos hasta crear un vínculo muy especial.
Lo que Ella no sabe es que Beckett es Caos.
Y Beckett sabe que cuanto más tiempo permanezca a su lado sin contarle la verdad, más difícil será hacerlo.
Una promesa.
Un secreto.
Una familia que necesita ayuda.
Y dos personas que quizá ya habían empezado a enamorarse mucho antes de conocerse.
💙 Mi opinión
Hay libros que te hacen reír.
Otros te enamoran.
Otros te hacen llorar.
Y luego está Rebecca Yarros, que aparentemente se levantó un día y pensó:
«Voy a hacer las tres cosas y, de paso, voy a destrozar emocionalmente al lector».
Gracias, Rebecca.
Muy amable. 😭😂
La última carta me ha parecido una historia preciosa y durísima a partes iguales.
Desde el principio sabemos que no estamos ante un romance ligero. Ryan ha muerto y su última petición es que Beckett vaya a cuidar de su hermana y de sus sobrinos.
Solo con eso ya tenemos suficiente para empezar con el corazón encogido.
Pero entonces conocemos a Ella.
Y a Colt.
Y a Maisie.
Y ahí ya estamos perdidos.
Ella me ha parecido una protagonista increíblemente fuerte, aunque creo que precisamente una de las cosas que más me ha gustado es que su fortaleza no significa que sea invencible.
Ha perdido muchísimo.
Tiene dos hijos a los que sacar adelante.
Dirige un negocio.
Y además tiene que enfrentarse a una situación familiar que ninguna madre debería tener que vivir.
Aun así sigue adelante.
No porque no tenga miedo.
Sino porque no tiene otra opción.
Y después aparece Beckett.
Tengo debilidad por esos personajes que están convencidos de que no merecen ser queridos.
Y Beckett entra directamente en esa categoría.
Llega a Telluride porque hizo una promesa a Ryan, pero poco a poco deja de estar allí únicamente por obligación.
Ella y los niños empiezan a convertirse en su familia.
Y esa parte de la novela me ha parecido preciosa.
Especialmente su relación con Colt y Maisie.
No llega intentando ocupar el lugar de nadie ni convertirse de repente en el salvador de todos. Simplemente está.
Ayuda.
Protege.
Acompaña.
Y poco a poco se va haciendo imprescindible.
Pero hay un problema enorme entre Ella y Beckett.
Caos.
Porque Ella ya conocía una parte de Beckett antes de tenerlo delante.
A través de las cartas se había abierto con aquel desconocido de una forma que quizá no habría podido hacer cara a cara.
Y Beckett sabe perfectamente quién es ella.
Ella, en cambio, no sabe quién es él realmente.
Ese secreto me ha tenido continuamente pensando:
Díselo.
Beckett.
DÍSELO YA.
Porque todos sabemos cómo funcionan estas cosas.
Cuanto más tardes en contar algo importante…
mejor va a salir después.
Claro que sí. 😂
Pero también puedo entender su miedo.
Beckett está convencido de que cuando Ella conozca toda la verdad puede perderla.
Y cuanto más se enamora de ella y de los niños, más aterradora resulta esa posibilidad.
Las cartas me han gustado muchísimo porque permiten conocer la relación desde otro lugar.
Antes del contacto físico.
Antes de mirarse.
Antes de saber siquiera si algún día llegarían a conocerse.
Primero se conocieron por dentro.
Y me parece una de las cosas más bonitas de esta historia.
Pero el romance, aunque es muy importante, para mí no es lo único que sostiene La última carta.
Esta novela habla muchísimo de familia, pérdida, miedo, culpa y duelo.
Y de seguir viviendo cuando la vida decide golpearte una vez detrás de otra.
Hay momentos muy duros.
Especialmente todo lo relacionado con los niños.
Y aquí tengo que reconocer que Rebecca Yarros no juega limpio con nuestros sentimientos. 😭
Cuando crees que ya has sufrido bastante...
No.
Todavía quedaba algo.
Y precisamente por eso no creo que sea un libro para leer buscando simplemente una historia romántica bonita.
El amor está ahí.
Y es precioso.
Pero también hay muchísimo dolor.
La propia Rebecca Yarros ha explicado que, para escribir la parte relacionada con el cáncer infantil, habló con familias cercanas que habían pasado por esa experiencia y utilizó incluso registros de tratamiento como referencia para construir la cronología. Saberlo después de leer la novela hace que entienda todavía mejor por qué determinadas partes resultan tan reales y dolorosas.
Y entonces llegamos al final.
No.
No voy a hablar del final.
No voy a insinuarlo.
No voy a prepararte.
No voy a decir absolutamente nada.
Solo voy a decir una cosa:
Rebecca Yarros, tenemos que hablar.
😭
Hacía tiempo que un libro no conseguía removerme de esta manera.
Porque La última carta no termina cuando cierras el libro.
Hay historias que se quedan un rato contigo.
Y esta es una de ellas.
Beckett, Ella, Colt y Maisie se quedan.
De hecho, la propia autora cuenta que, años después de haber escrito la novela, esos cuatro personajes todavía seguían con ella. Y después de leerla puedo entender perfectamente por qué.
Es una historia sobre enamorarse.
Pero también sobre perder.
Sobre tener miedo.
Sobre sentirse culpable por seguir adelante.
Sobre querer proteger a las personas que amas aun sabiendo que hay cosas de las que jamás podrás protegerlas.
Y sobre descubrir que a veces una familia no está formada únicamente por las personas con las que compartimos sangre.
A veces también está formada por aquellas que deciden quedarse.
📚 Lo recomiendo si...
Te gustan los romances profundamente emocionales, las historias de segundas oportunidades, los protagonistas militares, las relaciones que empiezan a través de cartas y las novelas en las que la familia tiene tanto peso como la historia de amor.
Pero te aviso:
ten pañuelos cerca.
No uno.
El paquete. 😭😂
Y si estás buscando una lectura ligera para pasar un rato sin sufrir…
Quizá esta no sea la mejor elección.
Porque Rebecca Yarros aquí viene a por nuestros sentimientos y no hace prisioneros.
📝 Nota de transparencia
Esta reseña refleja únicamente mi experiencia personal como lectora.