Si hoy estás leyendo estas líneas, probablemente hayas llegado hasta aquí buscando libros, reseñas o recomendaciones.
Pero la verdad es que Amor por los Libros no empezó con un dominio, ni con una página web, ni siquiera con la intención de crear un proyecto.
Todo empezó con un portátil.
Mi marido tiene una página web dedicada al trading y pasa muchas horas delante del ordenador. En cambio, yo siempre he sido la lectora de la casa. Mientras él disfruta creando gráficos, estrategias y contenido para su web, yo suelo estar con un libro entre las manos.
Un día, el portátil de mi hijo decidió que había llegado el momento de jubilarse.
Como coincidía con su cumpleaños, su padre le regaló uno nuevo.
Y entonces ocurrió algo que, sin saberlo, cambiaría el rumbo de este proyecto.
Mi marido me dijo:
—¿Y si arreglamos el portátil viejo y te lo quedas tú?
Recuerdo que mi respuesta fue muy rápida.
—¿Y para qué quiero yo un portátil?
Él sonrió y me contestó:
—Pues para guardar todos tus libros.
La idea me pareció estupenda.
Así que lo arreglamos.
Empecé a pasar mis libros al ordenador…
Y fue entonces cuando él descubrió algo de lo que yo nunca había sido realmente consciente.
Tenía muchísimos libros.
Muchísimos.
Cuando vio la cantidad de novelas que había ido acumulando con los años, se quedó sorprendido.
Pero aún había algo que le sorprendía más.
Sabía perfectamente lo mucho que me gusta hablar de los libros que leo. Cada vez que terminaba uno, necesitaba contar lo que me había hecho sentir, recomendarlo o comentar la historia con alguien.
Entonces me hizo una pregunta que nunca olvidaré.
—¿Y por qué no haces una página web sobre los libros?
Nunca me lo había planteado.
Pero cuanto más pensaba en aquella idea…
…más sentido tenía.
Y así, casi sin darme cuenta, comenzó esta aventura.
Hoy, aquel viejo portátil sigue ocupando un lugar muy especial en mi corazón.
Porque no solo me sirvió para guardar mis libros.
Sin él, probablemente Amor por los Libros nunca habría existido.
Y quién sabe…
Quizá esta historia que estás leyendo empezó mucho antes de abrir esta página.
Empezó el día en que alguien creyó en una ilusión que ni siquiera yo sabía que tenía.
