El club de lectura de las mujeres valientes
📖 Sinopsis
La isla de Jersey cambia para siempre cuando las tropas alemanas la ocupan durante la Segunda Guerra Mundial.
Para Grace, bibliotecaria de profesión, la llegada de los nazis supone también ver cómo aquello que más ama empieza a ser perseguido.
Los libros.
La censura alcanza las estanterías y determinadas obras son consideradas peligrosas, prohibidas y condenadas a desaparecer.
Pero Grace no está dispuesta a permitirlo.
Consigue esconder algunos de esos libros y pone en marcha un club de lectura que terminará convirtiéndose en algo mucho más importante que una reunión para hablar de literatura.
En un mundo dominado por el miedo, leer se convierte en una pequeña forma de resistencia.
Su mejor amiga, Bea, también libra su propia batalla.
Trabaja como cartera y, gracias a ello, descubre cartas en las que algunos habitantes denuncian a sus propios vecinos ante las autoridades. Arriesgándose a sufrir terribles consecuencias, Bea intentará advertir a quienes están a punto de ser detenidos.
Dos mujeres.
Dos maneras diferentes de resistir.
Y una comunidad intentando sobrevivir mientras la ocupación transforma sus vidas.
Entre ellos está también Red, un piloto de la RAF derribado que permanece escondido de los nazis y cuya aparición despertará en Grace unos sentimientos que nunca había experimentado.
Porque incluso en mitad de una guerra todavía hay lugar para los libros.
Para la amistad.
Para el amor.
Y, sobre todo, para la esperanza.
💙 Mi opinión
Hay una frase de toda esta historia que podría resumir perfectamente lo que más me ha gustado:
Los nazis prohibían libros porque sabían que las palabras también podían ser peligrosas.
Y creo que ahí está buena parte de la fuerza de esta novela.
Estamos acostumbrados a leer historias sobre la Segunda Guerra Mundial en las que la resistencia significa esconder personas, transportar mensajes, sabotear instalaciones o empuñar un arma.
Aquí también hay peligro.
También hay personas arriesgando su vida.
Pero existe otra resistencia mucho más silenciosa:
seguir leyendo.
Y siendo alguien que ha creado un rincón precisamente para hablar de libros, comprenderéis que esta historia tenía bastantes posibilidades de tocarme. ❤️
Grace es bibliotecaria.
Cuando comienza la ocupación alemana de Jersey ve cómo la censura entra también en su biblioteca.
Libros que alguien decide que no deberían existir.
Historias que no deberían leerse.
Ideas que no deberían circular.
Y Grace hace algo aparentemente pequeño:
los esconde.
Pero nada de eso es pequeño cuando hacerlo puede tener consecuencias terribles.
Además, crea el Club de lectura en tiempos de guerra, y me encanta cómo los libros empiezan a convertirse en un refugio para personas que viven rodeadas de miedo.
Porque no pueden detener la guerra.
No pueden expulsar a los soldados.
No pueden recuperar inmediatamente la vida que tenían.
Pero durante un rato pueden abrir un libro y estar en otro lugar.
Y eso me parece precioso.
Hay además un detalle de la estructura de la novela que me encantó: los capítulos están encabezados por libros prohibidos y las razones utilizadas por los nazis para censurarlos.
Y resulta escalofriante.
Porque nos recuerda que controlar qué puede leer una persona también es una manera de intentar controlar qué puede pensar.
Después tenemos a Bea.
Y si Grace me gustó...
Bea me ganó completamente.
😂❤️
Trabaja como cartera y descubre que algunas personas están utilizando las cartas para denunciar a sus vecinos.
¿Y qué hace ella?
Intentar advertirlos antes de que lleguen los nazis.
Eso significa ponerse en peligro una y otra vez por personas que, en algunos casos, quizá ni siquiera conoce demasiado.
Y me gusta especialmente que la novela muestre esas pequeñas formas de resistencia.
No todo el mundo puede convertirse en héroe de una gran operación militar.
Pero puedes esconder un libro.
Puedes avisar a un vecino.
Puedes guardar silencio cuando alguien necesita que lo hagas.
Puedes ayudar a una persona.
Puedes elegir no mirar hacia otro lado.
Y muchos pequeños actos juntos pueden significar muchísimo.
La historia tampoco intenta suavizar lo que ocurrió.
Hay momentos duros.
Humillaciones.
Detenciones.
Violencia.
Pérdidas.
Y situaciones que producen una enorme impotencia porque sabes que cosas semejantes ocurrieron realmente.
La historia de Peter, especialmente, me resultó muy dolorosa.
Un niño con una capacidad extraordinaria para dibujar convertido en objetivo simplemente porque alguien decide que aquello que lo hace diferente también lo convierte en peligroso.
Hay cosas que cuesta leer.
Y creo que debe ser así.
Porque una novela ambientada en este periodo puede hablarnos de esperanza, pero tampoco debería hacer que olvidemos el horror que la hizo necesaria.
Afortunadamente, entre toda esa oscuridad también aparecen momentos profundamente humanos.
Amistad.
Solidaridad.
Libros compartidos.
Personas cuidándose unas a otras.
Y también amor.
Porque Grace conoce a Red, un piloto de la RAF que ha sido derribado y necesita permanecer oculto.
Y claro.
Estamos en mitad de una ocupación nazi.
Él está escondiéndose.
Pueden descubrirlo.
Su intención es volver a luchar.
Cualquier encuentro supone un riesgo.
El momento perfecto para enamorarse.
😂❤️
Pero precisamente por eso su relación tiene algo especial.
Cuando no sabes cuánto tiempo tendrás con alguien, los pequeños momentos adquieren otro valor.
No necesitan grandes planes.
Necesitan tiempo.
Y durante una guerra eso puede ser el lujo más difícil de conseguir.
Pero si hay algo con lo que me quedo de esta novela no es únicamente con Grace y Red.
Ni siquiera con Grace y Bea.
Me quedo con los libros.
Con personas que continúan entrando en una biblioteca cuando alrededor todo parece derrumbarse.
Con lectores que buscan historias cuando su propia realidad resulta insoportable.
Con una bibliotecaria que decide que determinados libros merecen ser salvados.
Y con una idea que quienes amamos la lectura conocemos perfectamente:
un libro no puede detener una guerra, pero puede ayudar a una persona a sobrevivir emocionalmente a ella.
Quizá por eso los libros siempre han incomodado tanto a quienes quieren imponer una única manera de pensar.
Porque puedes quemar un ejemplar.
Puedes prohibir un título.
Puedes cerrar una biblioteca.
Pero una vez que alguien ha leído una historia...
ya no puedes sacársela de la cabeza.
Y eso sí que es difícil de controlar.
📚 Lo recomiendo si...
Te gustan las novelas históricas basadas en acontecimientos reales, especialmente las ambientadas durante la Segunda Guerra Mundial, pero buscas una historia centrada en las personas y en la resistencia cotidiana.
También si disfrutas de las historias sobre mujeres valientes, amistad, amor y libros.
Y especialmente si alguna vez has abierto una novela en un momento difícil y has sentido que, durante unas horas, aquellas páginas te daban un lugar donde refugiarte.
Porque esta historia recuerda algo que a veces olvidamos:
leer también puede ser un acto de libertad.
📝 Nota de transparencia
Esta reseña refleja únicamente mi experiencia personal como lectora.