La chica del tren
📖 Sinopsis
Rachel toma cada día el mismo tren.
Desde su asiento observa las casas que bordean las vías y, entre ellas, una en particular. Allí vive una pareja a la que contempla desde la distancia y para la que incluso ha inventado nombres y una vida perfecta.
Son felices.
O al menos eso imagina Rachel.
Porque observarlos también le permite escapar durante unos minutos de su propia realidad, marcada por un divorcio doloroso, el alcohol y unos recuerdos que algunas veces aparecen completamente borrados.
Hasta que un día ve algo desde el tren que rompe aquella imagen perfecta.
Y poco después una mujer desaparece.
Rachel siente que puede tener información importante sobre lo sucedido, pero existe un problema bastante serio: ni siquiera puede confiar completamente en su propia memoria.
Hay momentos de aquella noche que no recuerda.
Personas con motivos para mentir.
Secretos escondidos detrás de las puertas de esas casas aparentemente perfectas.
Y una pregunta cada vez más inquietante:
¿Qué ocurrió realmente?
💙 Mi opinión
La chica del tren es uno de esos thrillers en los que llega un momento en que todo el mundo te parece sospechoso.
Muchos posibles culpables.
Muchos giros.
Muchas mentiras.
Y mucho cuidadito con hacer ruido…
No vaya a ser que al final nos culpen a nosotros. 😂
Creo que lo de thriller psicológico le viene de maravilla porque esta historia consigue provocarte unas cuantas ralladas mentales.
Aquí prácticamente todos los personajes tienen algo que esconder, algo que lamentar o algo que los atormenta.
Y eso me encanta.
Me gustan los personajes imperfectos. Los que no llegan perfectamente colocados y preparados para que los queramos. Los que nos enseñan sus traumas, sus contradicciones y esa parte menos bonita que normalmente intentamos esconder.
Y si tengo que elegir uno, para mí hay una ganadora clarísima:
Rachel.
Rachel es alcohólica y su adicción ha destrozado buena parte de su vida. Además, sufre lagunas de memoria que hacen que haya momentos en los que ni siquiera ella sabe exactamente qué ha ocurrido.
Y claro…
Si estamos buscando a un culpable y nuestra protagonista no recuerda partes importantes de lo que hizo, la cosa se pone interesante.
¿Puede confiar Rachel en los demás?
Peor todavía:
¿puede confiar en sí misma?
Para mí, es el mejor personaje de la novela.
La manera en que está representado su alcoholismo me ha parecido muy lograda. No vemos solamente que bebe. Sentimos las consecuencias, la culpa, la vergüenza, las resacas y esa angustia de intentar reconstruir algo que quizá ocurrió mientras ella no estaba en condiciones de recordarlo.
Y me ha gustado muchísimo mirar el mundo a través de sus ojos.
Porque Rachel observa.
Se fija en cosas que otras personas quizá pasarían por alto.
Una prenda abandonada junto a las vías.
Una ventana.
Un gesto.
Una pareja desayunando en un jardín.
Y con esos pequeños fragmentos construye historias.
Quizá por eso conecté tan rápidamente con la ambientación de esta novela.
Me encantan los trenes.
Y aquí el tren no me ha parecido simplemente el medio de transporte que utiliza Rachel.
Forma parte de la historia.
Me gusta muchísimo el contraste entre esas vías algo ruinosas por las que pasa cada día y las grandes casas que las rodean.
A un lado están los raíles, el ruido, la suciedad y todo aquello que pasa de largo.
Al otro, jardines preciosos y casas aparentemente tranquilas habitadas por familias que parecen vivir completamente ajenas al mundo.
Una pareja desayunando tranquilamente.
Un bonito jardín.
Una vida perfecta.
Y un tren atravesándolo todo.
Hay algo casi poético en esa imagen.
Porque Rachel observa esas vidas durante unos segundos y después continúa su camino sin saber qué ocurre realmente cuando deja de verlas.
Y Paula Hawkins se encarga precisamente de recordarnos que una casa bonita no significa necesariamente una vida bonita.
La tranquilidad es solo aparente.
Y va a durar poco. 😂
Otro aspecto que me ha gustado muchísimo es el ritmo.
Los capítulos son cortos y la narración va alternando personajes, fechas y momentos del día. Esa estructura casi de diario me ha ayudado a entrar todavía más en la historia.
Y las frases también son muchas veces breves.
Directas.
Tajantes.
A mí ese estilo me ha resultado casi poético.
Pero, sobre todo, consigue algo importantísimo en un thriller:
ritmo.
Lees un capítulo.
Cambias de personaje.
Descubres algo.
Empiezas a sospechar.
Lees otro.
Y cuando crees que por fin sabes por dónde van los tiros…
Pues probablemente no. 😂
Además, al alternar diferentes puntos de vista, la novela juega continuamente con nuestra percepción de los personajes.
Cada uno conoce una parte.
Cada uno interpreta lo sucedido a su manera.
Y nosotros tenemos que intentar construir la verdad con todos esos pedazos.
Eso es precisamente lo que más he disfrutado de La chica del tren: la sensación constante de no saber en quién confiar.
Tenemos una desaparición.
Tenemos secretos.
Tenemos relaciones que desde fuera parecen una cosa y desde dentro son otra muy diferente.
Y tenemos a Rachel intentando reconstruir sus propios recuerdos mientras nosotros intentamos reconstruir el misterio junto a ella.
La combinación entre el suspense psicológico y esa atmósfera alrededor de las vías consiguió atraparme.
Porque al final la novela hace algo que me encanta en este género:
Nos coloca delante una vida aparentemente normal.
Y después empieza a levantar las alfombras.
Una detrás de otra.
Hasta que descubrimos todo lo que había escondido debajo.
📚 Lo recomiendo si...
Te gustan los thrillers psicológicos llenos de sospechosos, personajes imperfectos, narradores en los que no sabes si puedes confiar y misterios que se van reconstruyendo poco a poco.
También si disfrutas de las novelas con capítulos cortos, diferentes puntos de vista y una ambientación que termina convirtiéndose casi en otro personaje.
Eso sí:
No te fíes demasiado de nadie.
Ni siquiera de quien te está contando la historia. 😉
📝 Nota de transparencia
Esta reseña refleja únicamente mi experiencia personal como lectora.